Wednesday, August 25, 2004

Electrónica melódica

Poco es lo que se sabe de Arturo Ruiz del Pozo, un músico electrónico peruano, estudiante de la Royal college of music durante los años setenta. Recuerdo haber oído una cinta suya hace como 10 años, cuando mi madre tenía por costumbre llevarme a un templo Krishna para purificar nuestro espíritu (aunque en el fondo era para comer jalaba). A sólo unos metros del templo había un ambulante que ofrecía a la venta casettes piratas de bandas sonoras y música new age. Por aquel entonces me había pegado de los soundtracks de Vangelis y por extensión de algunos músicos new age, que escuchaba en casa, entre inciensos de colores e historias de reencarnación que un amigo de mi madre solía contar. Este amigo solía dejar en casa cintas de Kitaro, Vangelis, Morricone, Jarre, Loreena Mackeenit, Himekami, etc. Algunas cosas me gustaban, otras me parecían terriblemente aburridas y pretensiosas (muchas de las cintas de Kitaro por ejemplo, quizá sólo el Silk Road y el Kojiki salvaría del fuego). El caso es que recuerdo haber visto entre las cintas que el vendedor ofrecía, una de Arturo Ruiz del Pozo llamada En el Bosque. No me la compré, ya que al verla recordé que esa cinta estaba en casa hacía buen tiempo. Me intrigó volver a escucharla, ahora que ya estaba más metido en el mundo de las bandas sonoras y conocía, más o menos a los principales representantes de la música new age. La cinta recopilaba temas inspirados en músicas ancestrales de la sierra y selva peruana pero haciendo uso de sintetizadores. Ni fu ni fa. No era malo, tampoco bueno, era simplemente un álbum con un fin claro: vender, servir de almohada y explotar al máximo su exotismo.
Le perdí el rastro a Arturo Ruiz del Pozo, nunca más supe de él, hasta muchos años después cuando me empecé a interesar por la música electrónica peruana y por tratar de conocer sus antecedentes. Y resulta que Arturo Ruiz del Pozo tenía un lugar clave.
En realidad, no es mucho lo que tengo o puede decir de él, pero puede resultar de ayuda la información que está adjunta en el folleto del concierto que realizó ayer en un bar limeño, junto al argentino Ricardo Dal Farra y el maestro Edgar Valcarcel, luego les doy mis impresiones del concierto.

Arturo Ruiz del Pozo, Mmus.

Autor y Compositor peruano, solista de acordeón Piano y Sintetizadores. En Lima estudió con Andrés Sas, Lily Rosay, Miguel Donoso y Edgar Valcárcel. Logró el nivel académico de arreglista en el conservatorio Nacional de música de Lima, gracias a una beca del consejo Británico, continúa sus estudios musicales en el Royal college of music, de la universidad de Londres en la especialidad de Composición de música concreta, electrónica y música para Cine, con la tutoría de Lawrence Casserley y Kenneth Victor Jones.
En 1978, luego de aprobar los exámenes requeridos y presentar un portafolio de composiciones originales logra el grado de master of music in composition: Mms., con sus obras: Composiciones Nativas (música concreta para instrumentos nativos del Perú) y música de Cámara: Kanon Expansivo (octeto para cuerdas y maderas) y cuarteto de cuerdas DDDD, estrenadas en Londres bajo su dirección.
Ha compuesto música para cine con éxito internacional (largometrajes Expropiación, Gregorio) Realizó dos grandes conciertos por la paz en el Perú:
“Marcahuasi 88, Encuentro por la Paz”: estrenó su obra Canto a Marcahuasi, en la meseta del mismo nombre, a 4000 metros de altitud, siendo por esto considerado un record mundial. “El concierto Nasca, Encuentro por la Paz 1991”: realizado en la cercanía de los famosos geoglifos de la Cultura Nasca. Estrenó su obra Canto a Nasca, en la que integra antaras Nasca de cerámica, instrumentos musicales arqueológicos únicos en el mundo, con instrumentos nativos, populares y electrónicos.
Actualmente trabaja en la orquestación de estas obras, así como su Canto a Chavin, para gran formato Sinfónico Coral, en forma de poemas sinfónicos, con letra y música de su inspiración motivado por el extraordinario legado artístico de ancestrales Culturas del Perú.


Con semejante currículum no puedo entender que es lo que le ha pasado. según sé por referencias que sus primeras grabaciones son muy buenas (prácticamente desaparecidas), muy experimentales. De hecho, tuve la oportunidad de ver el documental de Marcahuasi 88 y la música me pareció impresionante, bastante tribal y psicodélica, algo que extrañé mientras escuchaba las piezas de lo que él llama electrónicamelódica. Lo que presentó tenía todos los tópicos presentes en la new age: las pretensiones espirituales, acurrucadoras, la búsqueda de un origen, rollos conectados con el cosmos y demás. Sólo faltaba mencionar a los ovnis. Una música melódica casi hasta el hartazgo, con arreglos muy simples, casi de jingle por momentos, con proyecciones visuales de microcosmos y visiones siderales. En todo caso, me quedo con algunos fragmentos de su pieza final Stela, básicamente porque hizo algo que no había hecho durante todo el show: no ser complaciente. Del Pozo, saturaba su sintetizador hasta provocar un ruido violento que sin duda desconcertó al público asistente que no había ido para escuchar cosas extremas, de hecho, había gente tapándose los oídos completamente horrorizados. Lástima que no durara mucho el escándalo sonoro. Si los hacía abandonar el lugar le hubiera aplaudido.

*

En realidad el caso de Arturo Ruiz del Pozo es bastante recurrente entre otros músicos que han tenido inicios muy psicodélicos experimentales y luego han derivado en una música sumamente complaciente conectada con la new age. Desde Klaus Shulze, hasta los Tangerine Dream, Ash Ra Tempel, Cluster, Silver Apples, etc. Mucho tiene que ver el cambio de instrumentos, los sintes analógicos tienen un sonido diferente a los digitales, pero no creo que eso sea razón suficiente, tampoco el consumo o no de drogas, tampoco que se hagan más viejos y pierdan la vehemencia inicial, creo que tiene que ver con que ya no tienen mayor interés por cuestionar hábitos. ¿Por qué sucede eso? buena pregunta que no voy a responder.
Sólo puedo decir que en la new age no hay experimentación, no es música que busque un espacio o un código diferente, sino que es música que se asume como parte de un espacio y un código diferente, es música que ya alcanzó su objetivo, y ya no tiene más fin que repetirse y repetirse. Un peligro presente en todo aquel que siente y cree que alcanzó el ideal, si es que eso es acaso posible.



Thursday, August 19, 2004

Fuimos felices

El aburrimiento limeño hizo un alto el martes por la noche durante la presentación del disco Vamos a ser felices. Hace tiempo que quería juntar en una fecha a todas estas bandas, de hecho, me hubiese gustado que todas las que integran el compilado toquen en una especie de festival, no descarto esa posibilidad, aunque por lo pronto, no deja de ser sólo una idea.
La tocada fue muy heterogénea, las bandas eran muy distintas entre sí, pero habia una conexión entre todas, creo que tenía que ver con que había mucho de noise en las propuestas. Tocaron sólo 4 bandas: Lego, Serpentina Satélite, Liquidarlo Celuloide y Zetangas. Quematuradio decidio no tocar porque en ausencia del vocalista debían replantear algunas cosas y al parecer ya no hubo tiempo para hacer los ajustes, así que ni modo.
Para cuando Lego empezó ya había bastante gente en el bar La noche, era la primera vez que tocaban en un concierto y les salio bien. Sonaron bastante sucios pero eran muy melódicos, le hablaban al público y se divertían, era casi como si tocaran para sus amigos, hicieron un cover de magnetic fields, sonó bien lo fi, ni siquiera lo habían preparado, se les ocurrió simplemente. Tuvieron éxito entre el público, eran graciosos, tenían carisma, y eso era un punto a favor. A los más radicales les pareció demasiado nerd. A mi me divirtió.

Luego subió Serpentina Satélite y la hicieron. fue su noche, tanto así que el local les pidio que tocaran proximamente. de hecho, cuando tocaron fue el momento donde hubo mayor cantidad de público, con las escaleras llenas y gente de pie. Definitavemente Serpentina atraviesa un gran momento. Pese a que sus canciones son largas y densas (tienen mucho de shoegazing y psicodelia) saben crear climas bastante envolventes y conectar con el público, debe ser tal vez porque tienen una limpieza formal que permite que sean apreciados como músicos, sin exceder ni abusar de los efectos, realmente suenan muy bien. Les pedí que tocaran solo 30 minutos (o sea, sólo 3 temas) pero se mandaron cerca de 40 tocando uno más, no los iba a cortar, a la gente le gustaba y ellos estaban embalados. Para la gran mayoría lo mejor de la noche.
De ahí llegó el turno de Liquidarlo Celuloide, una banda que en vivo ha ido mejorando cada vez más. Sucede que el sonido de liquidarlo en los discos resulta dificil de realizar en los conciertos, de hecho, de todas las veces que los he visto, jamás les he escuchado un tema que esté en los discos (en realidad creo que siempre hacen algo distinto). La propuesta en vivo es distinta debido también a la inclusión de nuevos miembros al proyecto. tanto el baterista como el guitarrista han incorporado un sonido diferente al que hay en los discos, que es música más procesada y de producción básicamente individual.
El concierto fue muy intenso, como me decía un amigo, a pesar de la inmovilidad de la banda hacían un ruido estrepitoso, como si todo se estuviera desbaratando. Realmente estuvo tan fuerte que la mitad del público abandonó el lugar totalmente desconcertado por el vendaval de ruido (guitarras hiperdistorsionadas, un baterista al borde del colapso nervioso y un tecladista totalmente hipnotizado con sus propios drones primitivos) que les caia encima. Para los más radicales lo mejor de la noche.

Al final, cerca de la una de la mañana, y con una baja considerable de público subio Zetangas, tal vez lo mejor sin saberlo. En realidad la banda era el nuevo proyecto de Zetangas, quien había llamado a Ionax y al chico que toca en Norvasc, el resultado tenía mucho de noise, pero con arreglos de guitarra muy estilizados, cortesía de Zetangas, que le daban cierta cuota jazzera al sonido. Por otro lado, fue el único grupo que no usó baterista y más bien secuencias y un sinte. Realmente bastante bien y muy diferente a lo que suele hacerse por aquí, una pena que pocos lo apreciaran.

Me siento satisfecho, desde el punto de vista técnico y musical todo fue una maravilla. Para ser martes la acogida del público fue buena (aunque en realidad esperaba a mucha más gente). Me han dicho para organizar otro concierto en La noche, que sería en octubre. En principio para presentar el segundo número de Autobus (en realidad, si esta vez no consigo que me presten equipo desistiré de la idea, alquilarlo salio caro, sirvio, es cierto, pero me dolió el gasto). Por lo pronto las mismas bandas volverán a tocar el 8 de setiembre en un concierto que será totalmente gratis en el centro cultural de españa (tampoco sé como haré con el equipo).
Luego del concierto, junto con los sobrevivientes (valga decir, tres amigos) fuimos al bar juanitos donde no estuvimos más de una hora, luego caminamos por barranco hasta que se hizo de día y me encontré un dado en el suelo. Uno de mis amigos dijo, eso es buena suerte. Me quedé pensando. Ojalá que eso sea cierto porque en verdad que quedado muy bajo de fondos.

Wednesday, August 11, 2004

Ocupa mi tiempo

el concierto de presentacion del disco Vamos a ser felices es el martes 17. me esta quitando tiempo pero todo bien. toca serpentina satelite, liquidarlo celoluide, quematuradio, lego y zetangas. este es el afiche que hizo mauricio.




Wednesday, July 28, 2004

Historia por descifrar

Desde hace unos días una imagen me persigue insistentemente. Un adolescente, de unos catorce años, vestido con ropa escolar, se levanta del suelo. Su rostro denota agitación y miedo además de un extraño gesto de euforia. Tiene en la camisa y en las mejillas algunas gotas de sangre salpicadas. Y en la mano derecha una cuchilla. Frente a él, yace el cuerpo muerto y ensangrentado de un tipo de cuarenta años, al lado de este un maletín con papeles y folderes arrojados. Al parecer se trataba de un profesor de colegio.

Invisible

Cuando uno sufre una mutilación la sensación de presencia del miembro amputado permanece por un buen tiempo. No sé como se le llama a ese fenómeno pero en eso pensaba al ver una muestra llamada Re-construcción de una ausencia del artista Aldo Shiroma. En ella se recreaba el ambiente de un consultorio médico, todo blanco, todo brumoso, todo onírico y detenido en una pausa de tiempo. Todo estaba ahí, los cuadernos, el escritorio, la camilla, los instrumentos, la sala de espera, la radio, las fotos, los recuerdos, etc. Todo menos ese alguien, esa presencia inhallada, irreconciliable y desaparecida. La muestra reconstruía esa sensación de despojo que uno tarda en aceptar pero que es real, como si nos hubieran cortado un brazo y nos ganara la insistencia por seguir cogiendo cosas, por seguir usando esa extremidad que ya no tenemos.
Sin duda esta es una de las mejores muestras que he visto últimamente en Lima, salvo por el exceso de textos desperdigados llenos de frases insistentemente poéticas y melodramáticas, lo demás resultaba impactante.


***

Del último disco de Catervas, Semáforos, la canción que más me gusta lleva por nombre Elástica. Hay otros grandes temas como Mentalizar, Vienen y van, Imposible hoy, Cen y Caben, etc. Pero creo que ninguna tiene la frescura y el desparpajo pop de Elástica. El disco tiene momentos movidos (son los mejores) y calmados, pero siempre melancólicos. El sonido es simple, bien power trio, guitarrero, tiene mucho de indie rock, cada vez menos de new wave, y algunos momentos que tienen (tengo que decirlo) algo de balada. Hay mucho de cotidianidad en el disco, fotos de los integrantes cuando eran niños incluida, tipografía de collage, caricaturas, un poco me hace recordar al disco de Electro-z, de hecho hay cierta afinidad.

Mucho tiempo ha pasado desde el disco debut de Catervas (2001), que los había mostrado como grandes músicos. El disco tenía temas instumentales que bebían mucho de post rock, de psicodelia y de shoegazing (de hecho, la banda nació como una propuesta bastante noise) pero al mismo tiempo, podían ejecutar piezas pop con bastante efectividad. Esa versatilidad hacía que aquel disco debut fuera un verdadero viaje de sensaciones.
Con Semáforos, la banda de los hermanos Reyes ha buscado reiventarse. De hecho, de esas primeras influencias ya no queda mucho. No es que eso me desagrade, siempre me gustó el lado pop que tenía Catervas, siempre con mucha facilidad para la melodía. Pero creo que la propuesta instrumental era simplemente soberbia. Y eso es algo que se deja extrañar en este nuevo disco. De todos modos me ha dejado sorprendido la frescura de Elástica y también la fuerza y convicción que tiene Mentalizar, dos temas que son sello Catervas al cien por ciento.

Friday, July 23, 2004

23 de Julio

Una velita más. Ya van 24.

Tuesday, July 20, 2004

Dispositivos excitados

Hace varios días que vengo dándole vueltas a la idea de escribir un post sobre mi experiencia con algún disco cuya escucha haya generado un cambio radical en mi manera de percibir la música.
No podía ser de otro modo: en ese cargamento de mp3 de noise y grindcore que me pasaron recientemente, hallé un disco que logró dejarme catatónico. Había escuchado cosas fuertes antes, había escuchado una significativa cantidad de noise digital. Cosas del sello Mego como Pita, Kevin Drumm, Hecker y algunas cosas de Merzbow pero nunca pensé en cuan radicales podían llegar a ser los rudistas japoneses.
Extreme Music From Japan no es el tipo de discos que podría reducir simplemente a un calificativo como el de “fuerte”, aunque quizá ese sea el más apropiado para describirlo, yo diría que es más bien una brutalidad total, una verdadera masa de energía sónica destrozando tus parlantes y tus oídos. Es tan salvaje que, como diría Benito, puede tranquilamente matar a una planta.
No sé que más puedo decir, de hecho hay muchas cosas que uno ignora sobre la cultura japonesa, de la relación que tienen con el ruido (toda una tradición), del pensamiento Zen, de su disciplina.
Lo único que puedo decir con certeza es que cuando he escuchado este disco sólo he podido pensar en una cosa: en sexo, y del más sádico. Puede que se trate de una etapa muy personal mía (de hecho mi consumo de pornografía ha aumentado considerablemente en los últimos días, intuyo que motivado por este disco) pero en otra cosa no puedo pensar al ver la ilustración de la portada y leer la palabra Extreme en el título, siempre tan alusiva.





1.Gerogerigegege - Her Name's on My Cock
2.Masonna - Anne (parts 1 & 2)
3.Incapacitants - No Discount
4.Niku-Zidousha - Untitled
5.Merzbow - Glass
6.Government Alpha - Powersupply
7.Hentaitenno - Unko to Ketsu-Ei to Sei-Eki
8.Masonna - Acid Recording (parts 1 2 & 3)
9.Hijokaidan - Random Canoe Inspection
10.Incapacitants - Cicade
11.Masonna - Eat Maggot
12.Government Alpha - The Place of a Person's Death
13.Merzbow - 20
14.What a Smell - Oral Ejaculation

Dejando de lado las bondades de cada uno de los grupos, dos temas llaman mi atención por lo explícito de sus títulos. “Her Name’s on My Cock” y “Oral Ejaculation”. Este último creo que es lo suficientemente gráfico de lo que puede ser la experiencia de escuchar este disco (tomando en cuenta que estos ponjas gritan como si les hubieran derramado ácido en la cara) y de la importancia que adquiere entonces el ruido digital en cada uno de los temas, ya que en el fondo se convierten en reflejos de estados absolutos de clímax, que les permiten llegar a niveles de paroxismo pocas veces visto. Esto es realmente energía humana amplificada, extendida, son verdaderos medios sobrecalentados, verdadera energía híbrida.

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Investigué algo sobre The Gerogerigegege (la mayor sorpresa del disco). Se trata de un dúo que viene trabajando desde el año 85, Juntaro Yamanouchi es el líder del proyecto, compositor y encargado de ejecutar el sonido en vivo, mientras que Gero 30 (un tipo que ya tiene más de 50 años) lo acompaña haciendo una performance que consiste en masturbarse desnudo en medio del escenario, siempre mirando al público.
En el nombre del dúo aparecen palabras bastante elocuentes: Vomitando (Gero) y Diarrea (Geri). Su disco más célebre lleva por título Tokyo Anal Dynamite.

Thursday, July 15, 2004

Christine

Siempre olvido el nombre del chatito que vende películas porno en las Galerías Brasil (por cierto, cuando uno lo ve es difícil creer que se trata de un adulto). Al margen de eso, el tipo es una verdadera enciclopedia, domina su tema de una manera casi total. Uno le suelta el nombre de una actriz y automáticamente te comenta película por película, te da una calificación, te dice en que otras pelas esta ha participado y te recomienda algunas que se le parezcan. Es increíble. Mataría por saber todo lo que sabe.
Justo el martes estábamos rondando por su tienda Raúl (Jardín), Alan, Renzo (Quematuradio), Carlos y quien esto escribe.

Una digresión antes. Momentos previos me había encontrado con un amigo quien me pasó cuatro discos de mp3 conteniendo grindcore y noise japonés. No sé por qué pero encuentro una relación entre la brutalidad musical contenida en esos discos y la experiencia de contemplar los innumerables afiches y portadas de dvds porno y gore que están pegados en las paredes de dicha tienda. De hecho siempre he pensado que sería alucinante ver una pela xxx que tenga a Merzbow como soundtrack, eso sería verdaderamente extremo.

Volviendo. Alan se le acercó al tipo para preguntarle por las películas de la archideseada Christine Young, y resulta que tenía una. Según él no era una película muy recomendable —se le nota muy fingida, dijo— ya que era una de las primeras que la Young grabó así que si queríamos llevarla bien, pero él ya nos había advertido. Al final Alan no compró nada, de hecho creo que había ido sin dinero pero quedó con el patín para hacer unos cambios en la semana. Intuyo que de todas maneras ese video de la Young, así sea malo, así sea la peor película de la historia, será de Alan, de eso estoy seguro.

Resulta que la Young tiene una historia muy particular. Ella hace un concurso a través de su web. Tu le escribes, le envías tu foto y si sales elegido ella te visita a tu país y tiene sexo contigo, evidentemente todo eso es filmado y luego publicado en su página web (hecha la ley, hecha la trampa), de ahí que sus videos tengan de especial tener como actores a tipos que están prácticamente cumpliendo un sueño. Y por cierto, quienes suelen ganar no son precisamente tíos con pinta de instructor de gimnasio, sino tipos normales, comunes y corrientes.

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Hace unas semanas, cuando los Farmacia estaban por Lima, nos fuimos con ellos a Barranco, junto Alan, Renzo y Juan Diego (Liquidarlo Celuloide). Entramos al Bar Juanitos, y allí había una chica que era idéntica a Christine Young. Alan estaba casi al borde del colapso. No nos íbamos a quedar con la duda, así que Juan Diego, dos chops de cerveza encima, tomó la decisión y se acercó para absolver la duda. “Johana, my name is Johana” fue lo que le dijo la chica guapa. Pero realmente era idéntica.

Monday, July 12, 2004

Dear Catastrophe

Recuerdo que cuando adolescente un amigo me recomendó que para calmar mis ímpetus y desenfrenos, comprara un juguete barato y concentrara toda mi energía y empezara a destruir dicho juguete a patadas, a puñetes, o como mejor pudiera. Luego de eso me iba a sentir mucho mejor. Y así lo hice.
Con el tiempo la música se convirtió en una buena manera de efectuar la terapia. Recuerdo que descubrí el metal en un momento oportuno y los discos de Slayer cumplieron su cometido de manera cabal. Pasado el tiempo, canciones de otras bandas han ido ocupando el lugar de los temas de Slayer, ya no tanto porque estas fueran más violentas (o tal vez sí) sino porque estas me resultaron lo suficientemente catárquicas como para sentir que mientras las ponía liberaba todo el demonio que tenía adentro.

A ver, indispensables para superar una catástrofe o en su defecto hundirse más (cosa que no le deseo a nadie, pero están advertidos):

Suicide: Rocket USA
Atari Teenage Riot: Fuck All!!!
The Stooges: L.A. Blues
David Bowie: Five Years
Sonic Youth: Death Valley ´69
Einstürzende Neubaten: Tanz Debil
R.H.Y Yau: Incident H
Throbbing Gristle: Discipline
Joy Division: Interzone
Pere Ubu: Final Solution
Iggy Pop: Funtime
The Birthday Party: The Friend Catcher
Pixies: Letter To Memphis
Bauhaus: In The Flat Field
Disco Inferno: Even The Sea Sides Against Us
PIL: Under The House

Sunday, July 11, 2004

En piloto automático viendo canales lluviosos

Acaba de publicarse el segundo número de Freak Out! Al vuelo veo que hay artículos de Pixies, Le Mans, Ian Curtis, Voz Propia, Jaguares y una nutrida sección de reseñas, tanto de discos peruanos como extranjeros. Entre los reseñados en el apartado local, figura el disco Pradera Tóxica de Liquidarlo Celuloide, proyecto de Juan Diego Capurro, quizá uno de los más sorprendentes e interesantes trabajos que ha visto la luz en el presente año.
Pero antes de hablar del disco de Juan Diego, quería detenerme en la reseña hecha por Hákim de Merv, responsable de dicha publicación. Creo leer entre líneas que para Hákim, Juan Diego es algo así como un nuevo francotirador, lugar que años atrás ocuparan (para él) gente como Christian Galarreta o Jardín. Digo esto por la emoción con la que habla del disco, la misma que ya no parece tener al reseñar los proyectos de Galarreta o el segundo disco de Paruro. No dudo del talento de estos últimos ni del buen gusto de Hakim, pero creo que alguien como él, siempre al tanto de las movidas electrónicas underground y de proyectos locales orientados hacia la experimentación, puede dar fe de cierto círculo vicioso en el que estos proyectos han empezado a caer.
Pero pongamos las cosas un poco en contexto. Hákim empieza su reseña diciendo “recuerdo haber leído en alguna ocasión los pajazos de un atorrante sub-normal, porfiando por convencernos de que el underground artístico de este país apesta (sic). No viene al caso, por supuesto, discutir la validez de tan enfático “postulado”: no me interesa hacerlo y, además, los hechos vienen demostrando lo contrario.”
Dicha introducción parece indicar su defensa absoluta de todo el underground local (o al menos de aquel que le interesa), defensa a la que yo también me sumo con algunos peros. Y es que, creo que dicho “sub-normal” pudo tener algo de razón. Me explico: me parece que los proyectos electrónicos peruanos han empezado a caer en un círculo vicioso, ya que las propuestas se han vuelto poco sorprendentes, al menos, Jardín no me emociona tanto como lo haría hace dos años, Paruro me parece interesante pero ya se está poniendo sumamente críptico, lo mismo con Galarreta, quien parece atravesar por una etapa de transición, alejándose del ruido y coqueteando con la melodía. Las últimas tocadas de Colores en espiral han dejado mucho que desear, y en general la escena electrónica peruana undeground ha entrado en una especie de marasmo y receso, ya casi ni hay conciertos (sin hablar del alejamiento del circuito de noveles e interesantes propuestas como Rapapay, Therocal y Terumo, etc).
Ante un panorama desierto, la aparición de proyectos como Liquidarlo Celuloide resultan sumamente estimulantes. Y creo que la reseña de Hákim en el fondo señala eso: para él, Juan Diego le da razones para seguir creyendo. De hecho, a mí también. Juan Diego tiene de interesante su juventud, con apenas 22 años ya ha firmado un disco capital como es Pradera Tóxica y estoy seguro que apenas empieza. Es también interesante porque tiene otras influencias, fuera de la hegemónica propuesta psicodélica, ruidista y IDM que han proliferado en el underground local. Lo suyo apunta a direciones más cercanas a la música, digámosle, incidental o de atmósferas, al noise y a lo simplemente free, todo con un tratamiento artesanal que le da un sello muy personal a su sonido.  

 

Los discos de Juan Diego no son fáciles de oír y tampoco de conseguir, apenas los venden en una tienda, o tienes que ubicarlo a él mismo para que te pase una copia. Es decir, sus discos pertenecen a esa línea one off de la que habla Hákim. Capurrro es unos de esos músicos que publica 10 o 20 discos que circulan entre amigos y allegados. Pero ojo, Juan Diego está al margen de toda la escena underground, aunque se declare un admirador de esta, como buen melómano y amante de las vertientes más extremas de la música que es.
Como señalaba, la propuesta de Juan Diego tiene que ver con la creación de ambientes musicales lo fi que rayan en lo escatológico y lo irracional. Registra con la ayuda de una grabadora casera. Regraba y sobre lo regrabado agrega más sonidos (que salen virtualmente de cualquier parte, sea de un teclado de juguete, de una guitarra acústica, de sampleos de películas, etc) y así construye una plataforma sonora que le sirve de base para expulsar contenidas masas de sonido llenas de intensidad emocional. Hasta cierto punto se podría decir que Liquidarlo Celuloide es esencialmente Juan Diego Capurro en estado paroxista de catarsis. Eso también lo distingue radicalmente de las propuestas del underground local, ya que él no parece tener apego a ningún tipo de sonido ni instrumento pero sí a cierto clima e intensidad dramática, es decir, creo que tranquilamente Juan Diego podría prescindir de todas las herramientas que ha usado y simplemente pararse un día en la calle, ponerse a gritar y eso seguiría siendo Liquidarlo Celuloide, a diferencia de otros arriesgados actos locales, mas fascinados por el sonido en su estado más físico y binario, lo de Juan Diego está más allá del soporte sonoro utilizado, ya que es radicalmente expresionista. De hecho Pradera Tóxica sería el disco que Edward Munch firmaría si fuera un joven músico de esta época. Su violenta emotividad hace que uno pierda de vista las imperfecciones que el registro tiene, no sólo por su carácter lo fi sino por cierta torpeza que hay en la instrumentación, las que automáticamente se incorporan al universo distorsionado que se plasma.

Esa cosa freak que lo distingue encuentra resonancia en todo un linaje de ilustres transgresores y predicadores del mal, entre los que están los Sonic Youth, (en su etapa más no wave), las atmósferas enrrarecidas e impredecibles de Coil y Throbbing Gristle, la música de películas de terror y de cine gore (alguna vez Juan Diego me comentó de su fascinación por la música (y las imágenes) de Nekromantic). Si algo hermana a todas esas referencias, además de su carácter desatado, es esa sensibilidad plástica, de búsqueda estética. Y creo que no es incorrecta la asociación, ya que tanto los Throbbing Gristle como los Sonic Youth tienen un pasado (y un presente) como artistas plásticos (evidentemente pegados a propuestas de vanguardia). Lo mismo que con el cine de terror y el gore que son tendencias bastante esteticistas, no obstante el discurso sórdido que las define (no es sangre: es rojo; no son vísceras: son texturas). Y bueno, si se revisa un poco en la biografía de Capurro uno se entera que también ha tenido un acercamiento bastante intenso con la pintura. De hecho, desde el título del proyecto “Liquidarlo Celuloide” hay una clara referencia a lo estético y a lo bizarro, a la imagen y a la muerte. Sin hablar del arte de sus mórbidas portadas.
El componente sexual tiene un lugar fundamental también. “La sexualidad y la muerte no son más que los momentos culminantes de una fiesta” decía Bataille, como si hubiese tenido al oído temas como “Novata sepultada sexualmente por hormigas”, “Orgasmo – ectoplasma fuchifú”, “Azotes” o “Porno”, temas que no sólo exaltan la sexualidad desde el sadismo y la necrofilia sino que además generan visiones entre surreales y fetichistas dignas de un Buñuel adolescente contaminado de noise y música industrial.

Queda saber como progresará el trabajo de Juan Diego, hoy con dos discos bajo el brazo, uno a punto de salir y una participación en el demencial colectivo free Retrasados de hojalata.

Puede que este decida retomar la pintura y arrojar espesos colores sobre el lienzo, y quien sabe, tal vez eso seguiría siendo Liquidarlo Celuloide, porque a pesar de todo seguiría siendo él, porque antes que nada LC es un estado paroxista de intensidad.
Puede que en el futuro nos acerquemos a escuchar endemoniadas pinturas llenas de chillonas, gruesas y oscuras líneas nerviosamente deformes, firmadas por Capurro. Eso claro, si es que ya no lo hemos estado haciendo antes.