Monday, October 31, 2005

Sobre la música infinita

Es como esa encendida frase que inicia una de las cartas de nuestro poeta César Moro: “yo puedo pronunciar tu nombre hasta perder el conocimiento”. Nada más conectado con una experiencia musical radical constante y reveladora de un estado nuevo de conciencia o de supresión del estado de conciencia habitual. O como ver los trabajos de la documentalista Chantal Akerman en los que se introduce tiempos prolongados para situaciones aparentemente irrelevantes: una ruta por la carretera, alguien sirviendo un té, etc. Lo que sólo debería durar unos segundos dura toda una eternidad. El espectador siente entonces que se han invertido los papeles, que de pronto ese “instante irrelevante” ha adquirido un angustiante protagonismo y que se ha apoderado de la escena y de la película y que la directora se fue quien sabe por donde ha cazar mariposas, mientras que el público es expuesto a esa cuarta dimensión, que por otro lado, nadie sospechaba podía convertirse en una experiencia tan fascinante. Es lo mismo que decía otro díscolo poeta llamado Allen Ginsberg cuando hablaba de la sabiduría del aburrimiento: “el lugar más hermoso de esta sala es esa esquina del techo, mírenla, ¿no es acaso hermosa?” Irónicamente Ginsberg hablaba de la posibilidad de hallar belleza en lo aparentemente irrelevante, en el detalle más vano. Una esquina de un techo era la imagen perfecta de la sabiduría, pues quien vuelve a ella sabe que se enfrenta a la imagen de lo discreto, de lo casi invisible, lo que a su vez nos obliga a tener esa visión sabia del ciego: del que no mira nada y debe mirar hacia dentro de sí, hacia ese paisaje infinito.

Eso miraba el gran artista John Cage, seguidor del budismo zen, en su célebre pieza 4’33’’. O mejor dicho esa era la dirección hacia donde la música se dirigía: esa vuelta al espacio en blanco. En la pieza silenciosa de John Cage el intérprete sube al escenario a tocar el piano siguiendo la notación musical dispuesta en la partitura. Es una pieza escrita con silencios, de ahí también que esta sea conocida como la pieza silenciosa, pues durante los 4’33’’ que dura no se escucha nada, salvo los murmullos del público, que desconcertado, empieza a murmurar sobre lo que está ocurriendo. Es una pieza que supone un ejercicio de limpieza, de depuración radical que en su vertiginosa evacuación lleva a la música a una nueva dimensión, o mejor dicho descubre esa dimensión mínima y absoluta que define a la música misma: la del tiempo. La música es esencialmente tiempo, movimiento, duración.



Las ideas de Cage inspiraron al colectivo Fluxus (traducido: flujo) y a toda su poética del tiempo que plasmaron en sus trabajos de arte visual y sonoro, lo que les permitió además generar esos desplazamientos de la música como sonido a la música como un todo integrado a un espacio temporal. De ahí que en ellos la música podía objetualizarse, y podía incluir performance, acciones, o podía no incluir nada, podía ser sólo un gesto, un detalle, como esta pieza de La Monte Young:

Composition 1960 # 5
Suelta una mariposa (o varias) en el espacio de actuación. Cuando termine la composición, acuérdate de dejar que las mariposas salgan volando.
La composición puede tener cualquier duración pero en el caso de que se disponga de poco tiempo, pueden abrirse las puertas y ventanas antes de soltar las mariposas, dándose por finalizada cuando las mariposas salgan volando del recinto.


O esta que es mi favorita:

Piano Piece for David Tudor
Sacar una bala de paja y un cubo de agua a escena para que el piano coma y beba. El performer puede dar de comer al piano o dejar que coma él solo. Si hace lo primero, la pieza termina cuando se ha dado de comer al piano. Si lo segundo, ésta acaba cuando el piano ha comido o ha decidido no hacerlo.


Los fluxus tenían mucho sentido del humor, definitivamente, era parte de la propuesta, desconcertar a través del absurdo. El mismo George Maciunas, vocero del colectivo, reconoció influencia de los gags humorísticos. Pero creo que ya me estoy yendo por la tangente. La idea no era hablar de Fluxus sino de las posibilidades de una música infinita.
Sucede que todas estas ideas me vienen a la mente, ahora que estoy oyendo maravillado unos discos de Tony Conrad, una caja que recopila sus trabajos de los 60s, y que incluye además un disco con temas de la misma época pero grabados recientemente, con la ayuda de Alexandria Gelencser y Jim O'Rourke. La caja lleva el título de Early Minimalism: volumen one y ha sido editada por el sello Table of the Elements.



Conrad es uno de los padres de la música minimal, y es junto a LaMonte Young, padre indiscutible de lo que se conoce como minimalismo-drone, y compañero de generación de músicos de vanguardia como Steve Reich y Terry Riley. El minimalismo es música surgida como parte de esa vorágine multidireccional de ideas que supuso la pieza silenciosa de John Cage. En los 60s Conrad integraba The Dream Syndicate, un proyecto de experimentación junto a LaMonte Young, Angus Maclise, Marian Zazeela y un joven entusiasta llamado John Cale, cuya propuesta se convertiría en el sonido seminal de la vanguardia musical americana de esa década. Como dato, valga saber que Cale y Lou Reed llamaron a Tony Conrad y Walter DeMaria para crear The Primitives, un proyecto que en realidad no tendría mucho éxito pero que sería el embrión de lo que luego sería Velvet Underground, sin duda la banda más importante de la historia y la que logró aunar el rock con la música de vanguardia con resultados que bueno, a uno le ponen la piel de gallina (escuchen esa viola de Cale en “Heroin”). Conrad también colaboraría después con los alemanes Faust.

En estos cuatro discos uno se encuentra con largas jornadas de notas repetitivas y climas fascinantes generados por los timbres suspendidos del violín y el cello. Escucharlos es como todo lo que dije al empezar este post: es volver nuevamente al blanco, a un estado de contemplación radical en donde el tiempo protagónico nos eleva a un lugar difícil de describir. Uno es subyugado por ese movimiento continuo, atraído por esa órbita en la que viaja la música en busca de sí misma, de su estado mínimo y esencial. Pocas veces uno puede experimentar el paso del tiempo de una manera tan genuina y bella, tan deslumbrante y sobrecogedora. Pocas experiencias como esta.

Wednesday, October 26, 2005

Vienen volando

Una serie de agrupaciones anuncian su visita a Lima. A la presentación de la entrañable Jeanette este viernes, se suma la de Napalm Death el próximo 3 de noviembre en el teatro Rajatabla. El 11 del mismo mes los Babasónicos en el María Angola, junto a los costarricennces Evolución (no tengo idea quienes son). Lo fuerte llega después: Luis Alberto Spinetta se presentará el 28 de Noviembre, una cita que definitivamente no voy a perderme. Después se anuncia para Diciembre a los argentinos Entre Ríos, nuevamente a El Otro Yo, y también a los chilenos Congelador y Lucybell (en fechas distintas, obviamente). Ah, también estaría viniendo Tarwater, gracias al auspicio del Instituto Goethe.
Y mientras tanto aquí todo sigue de para. El letargo está durando mucho, espero todo vuelva a moverse pronto. Hay que dejar una buena impresión chicos, vamos.

Monday, October 03, 2005

Noche de estrellas

Mientras preparo un post para satisfacer las demandas de algunos fanaticos a este humilde blog, les aviso que el miercoles es el debut de la nueva banda de Alan Poma, guitarrista y perfomer de Quematuradio, ahora estrena nuevo proyecto junto a Molly, la enérgica baterista de Chica Chica Chiquita. He escuchado algunos ensayos y vaya que suena bien, cantan en varios idiomas inventados y por momentos no se si se trata de una persona, dos, tres o varios juguetes echados a andar. Sàquense el clavo y acudan este miércoles 5 al Ekeko de Barranco. No se lo pierdan.
Serán tambien de la partida Pestaña y Kaboogie. Pop excèntrico señores, ni màs ni menos.

Thursday, September 15, 2005

Blah y blah y blah

Tengo una gripe espantosa y este blog esta a punto de morirse. No me dan ganas de escribir, no es lo que necesito ahorita. Sino esperar y esperar. Mi impaciencia me produce impavidez, pocas ganas de articular alguna idea y ponerla aqui. La distancia entre mi cabeza y mis manos se está haciendo larga en estos dias. Y seguirá así, no sé por cuanto tiempo.
Se me hace tedioso seguir en galerías, felizmente cada vez llegan clientes que piden cosas distintas, que no sólo buscan Rolling Stones, The Doors o Interpol. Hoy por ejemplo le vendí dos discos de Kluster a una chica que días antes me había comprado uno de Current 93. Es una chica de la universidad que me preguntó si habían grupos como esos en Lima. Yo le dije, uhm, pues no. Hay uno por ahí (estornudé), pero básicamente aquí hay noise, pajazos ruidosos pero nada que te pueda dar pánico sino dolor de oídos (la misma chica también se llevó un par de Swans y la última Freak Out) y prometio volver por uno de Diamanda Galás. Tiene gustos excéntricos, de hecho, pero en realidad no saben lo bueno que es cuando alguien viene a la tienda a que uno le sugiera discos, con curiosidad, con ganas de descubrir cosas, es una sensación muy buena, es ahi cuando trabajo pero uno siente bien, sientes que no tienes frente a un cliente sino a un amigo a quien le quieres compartir tus cosas. Si hay algo que le debo a Pepe e Inés es eso, haber colmado mi curiosidad con una serie de discos que hasta ahora son de mis favoritos. Siguiente post: Pequeño manual sobre los tipos de clientes que asisten a galerías. (quien sabe cuando...)

Wednesday, September 07, 2005

Dos días seguidos

Aviso a la comunidad. La tienda Pulgas (Berlin 325 Miraflores)celebra su primer aniversario. Por tal motivo este jueves 8 habra una fiesta en El Oso Bar (Recavarren 261 Miraflores). Nos vemos allí.




Y el viernes toca Tanuki Metal Yonin Plus (ex Tanuki Metal Futari One Plus). El concierto empieza a las 7.30 pm en el centro cultural de españa. la entrada es gratis como siempre pero hay que estar puntual que el lugar tiene capacidad limitada. No falten.

Monday, September 05, 2005

Nuevo disco de canciones de Brian Eno

“Empecé a notar que hoy se pueden comprar teclados tan complejos que aprietas una nota e instantáneamente tienes una carrera como artista ambient. Y pensé que ya no había mucho desafío en eso”.

La gente buena sólo goza nunca hay pena

Estoy muy cansado. Ayer he dormido cerca de catorce horas. Diez horas luego de volver a casa y cuatro luego de almorzar. Estaba tratando de recuperar sueño atrasado que sé que no recuperaré. Algunos días de la semana dormí sólo unas horas porque ahora que he vuelto a la universidad tengo que reorganizar no sólo mi horario sino mi vida misma. Pero todo está bien. Viento en popa.
Mientras escribo esto el winamp de mi pc hace sonar una canción de Devendra Banhart que dice “la gente buena sólo goza nunca hay pena”. Es una canción que está en un disco nuevo llamado Cripple Crow. Tiene varias canciones en castellano y uno que otro arreglo entre lo caribeño, la trova cubana y la bossa nova que están superbien. Estoy escuchando a Devendra día, tarde y noche, motivado por el último post de Hunter, una revisión muy interesante de quienes, según ella, son los principales cantautores que llegan con el nuevo siglo. Léanlo.

Monday, August 08, 2005

La hoguera de las vanidades

La blogadicción empieza a generarme problemas. Pasó todo el día pensando si tendré tiempo de postear algo. No puedo imaginarme abandonando este blog, dejando de escribir en él para siempre. A estas alturas significa bastante para mí. En este blog he estado escribiendo muchas cosas que sólo converso con mis amigos más cercanos. En realidad abandonarlo es imposible. Qué haría, tendría que hacer otro blog, con otro nombre, pero no, lo del elautobus está bonito.



Siempre me dije, tarde o temprano tengo que ir a un desfile de modas. O sea, a uno real, con modelos y gente estrambótica con lentes y ropa colorida, drogados de flashes, ego y música dance, luciendo lo mejor de sus guardarropas y saludando al más desapercibido. Porque es divertido ver como los humanos se convierten en máquinas placenteras, en maniquies parlantes dejándose seducir por un mundo hecho para el instante y el olvido.
Bueno, el viernes estuve en un lugar así. En un desfile diferente, organizado por gente joven y diferente. El lugar estaba repleto de personas de entre 20 y 30 años, con una leve mayoría masculina. Los diseños tenían un común denominador: era ropa bastante juguetona, fresca, con mucha sensibilidad pop. Las chicas estaban muy guapas, unas más desinhibidas que otras, más coquetas que otras, con más curvas que otras. El público estaba muy atento a detalles mínimos en la ropa, dando a modo de piropo una que otra sugerencia sobre que no usar.
“Ella ha sido mi ex”, decía alguien detrás de mí con soberbia y algo de teatralidad, cada vez que pasaba frente a nosotros una a quien se le había apodado como La diva. A su costado, otro le respondía, “¿Así?” “Bueno, esa que está allí ha sido mi ex”. Luego este le volvía a decir: “Te equivocas, ella ha sido mi ex!” Siguieron hablando, “La tuve que dejar porque me exigia demasiado, yo antes era robusto y ahora estoy flaco, me secó”. No podía escuchar todo lo que decían pero de rato en rato gritaban cosas como: ¡¡¡Que buen polo!!!. En determinado momento desfiló una de las modelos con una casaca diseñada por una de las chicas de El Gato Espacial (una casaca con una capucha con orejitas) intervine en la acalorada discusión respecto a la necesidad de una cola de gato en el traje de la modelo. “Tendría que ser una cola de gato que saliera de debajo de la falda” “No” “Podría ser una cola de gato para poner debajo de la falda” Volteó para mirarnos la chica de El gato espacial al escuchar el comentario. Creo que no era una mala idea después de todo.
El desfile siguió, había un diseño que incluía un polo con un estampado de los Guns’n Roses. Había música de Miranda.
“Cade vez me gusta menos ese grupo” le decía a un interlocutor habitual “A mí cada vez me gusta más ese grupo” me decía este. “Pero el grupo que ya no soporto es Entre Ríos, ya me parece el colmo de lo dulcete lo último que he escuchadp de ellos, es la misma nausea que sentiría si me comiera cinco kilos de suspiros limeños”.



Delante de mí había un tipo con un polo que decía: “Soy nerd y guapo”. ¿Se imaginan eso? No puedo creer que se hagan estampados con un eslogan como ese, o sea, puedo creer que alguien se asuma como nerd y guapo pero llevarlo impreso en un polo me parece la cosa más huachafa del mundo, y en pleno desfile de modas!! No entiendo estas cosas.
Por allí también vi a los integrantes de Bad Crew, un grupo que habia visto en vivo un día antes en un concierto en el Ekeko. Fue la cosa más desopilante y mal hecha que he visto en mi vida. O sea, eran malos de malos, como dicen, malos con ganas, cinco ineptos subidos a un escenario, cero destreza musical, cero música, cero todo y estaban allí subidos, divirtiéndose (hicieron un cover de “Yolanda” de Pablo Milanés que dejó horrorizado al dueño del local). Por ahí alguien dijo no muy alegre “Me pareció una cosa nociva”. Que cinco muchachos se atrevan a subir a una escenario a tocar cualquier cosa (o sea cualquier cosa) sólo prueba que algunas cosas en el Perú hace tiempo que no inspiran ningún respeto.
El desfile terminó, luego como si se tratara de una caravana medio local terminó en una fiesta que al parecer no era una fiesta y donde la dueña del santo no conocía a nadie. Una situación muy incómoda en realidad. Pese a todo por algunos instantes la pasé bien.

Thursday, July 28, 2005

Algo debe haberme caido mal

Tengo muchos dolores de estómago. Voy a dejar de comer ese veneno.