Nadie se lo esperaba. Las melodías parecían provenir de algún lugar donde todo estaba destruyéndose. Y tenían que ver a Carlangas paralizado viendo como Juan Diego Capurro de Liquidarlo Celuloide le arrancaba esos melancólicos sonidos a su pequeño teclado. Al terminar, luego de superado el estremecimiento, Carlangas dijo: “el casiotone nunca falla”. Y así acabó la fiesta. Dos de la mañana, un digno epílogo para una noche intensa. La presentación de Internerds Recors fue espectacular. Un lugar pequeño, apenas si entraban unas 60 personas, pero todos enardecidos por alguna u otra razón. Puede resultar anecdótico pero en su precariedad este ha sido el festival independiente más importante del año (y también el más freak) pues además advierte una nueva forma de operar en el circuito underground que ojalá se mantenga: este concierto era como ir al cumpleaños de uno de tus patas, era ir a pasarla bien, si querías hasta te podías subir a tocar y de hecho eso ocurrió.
La diferencia estuvo impuesta desde el comienzo: este concierto se atrevió a empezar puntual. Y a las 10.00 pm Renzo Filinich estaba trepado de la computadora emitiendo su ensordecedor noise digital, bajo su seudónimo artístico de Metástasis, uno de los proyectos electrónicos más fascinantes que ha aparecido en los últimos años, y responsable del que es tal vez el mejor disco de música electrónica-electroacústica peruana de todos los tiempos, Sequenza x (ya le dedicaré un post al trabajo de Renzo). Pero bueno, como no había presupuesto para pagarle al contrabjista, cornetista y demás instrumentistas que Renzo suele usar para interpretar sus piezas, sólo le quedó estar al frente de la pc y vomitar estruendosos bullicios digitales que algunos no pudieron soportar. Luego le siguió Ionaxs, que es el nombre artístico de Jorge Rivas, que tenía un sonido más dance, cruzándose con el ambient y la música etérea. Tiene también un buen disco llamado 0.05 mg. Ionaxs no suele hacer muchas presentaciones así que daba gusto verlo frente a la pc. Luego subieron los Colores en espiral, otro proyecto electrónico y uno de los más interesantes aparecidos durante el 2003. Habían estado en para así que este concierto fue el regreso de estos chicos naturales de La Oroya, una ciudad minera, ubicada en una de las zonas más altas sobre el nivel del mar de nuestro país. Aunque me intrigaba mucho escuchar a Colores no les di más de veinte minutos de mi atención y luego me fui por unas cervezas, al regresar seguían tocando, habían estado como una hora sumergidos en sus teclados y laptos. Sonaban muy bien, siempre con su sonido ambient post shoegazing. Conversé con ellos un rato y me contaron que estaban grabando nuevos temas. Ojalá pronto saquen un nuevo disco. Para cuando terminaron de tocar el grueso del público había llegado y ya estaban dentro del local (el gurú Jorge Villacorta también hizo acto de presencia), y entonces le llegó el turno a los Condor y con ellos se armó el despelote.
Debe ser que tanta electrónica nos empezaba a adormecer así que Condor le metio la nota rockera que necesitaba la noche. Psicodelia densa, krautrockera y pastrula. Pero en realidad quien se llevó el show no fueron ellos sino un extraño personaje que ingresó al lugar para darle al concierto la categoría de histórico. Un tipo de quien nadie sabe nada, un señor de unos 60 años, vestido elegantemente empezó de pronto a bailar al compás de la música de los Condor, tenían que ver al tipo, si me decían que era Elvis me lo creía, aunque este era más bajito. El tipo no dejaba de moverse y su performance era cada vez más intensa, a la vez que la música del grupo (estimulados por la situación) derivó en unos riff acelerados que hicieron sacudir los huesos del extraño señor. La gente estaba en el climax absoluto, y le pedían más y más. Por ahí alguien gritaba “¡buena bohemio!”. El espectáculo era realmente delirante. Nunca en mi vida he visto algo así.
Nos calmamos, sonaba el NY Noise en los parlantes del local mientras se preparaba Corazones en el espacio para tocar. Ni siquiera pude prestarles mucha atención (realmente no lo hice) pero asumo que estuvieron bien (con lo ocurrido resultaba inevitable hablar del tema con todo aquel con quien te cruzabas. Además que cervezas iban y venían).
La música del NY Noise volvió y tenía a un amigo cantando “You Make No Sense” de ESG todo el tiempo, justo con él estabamos tramando lo de la fiesta y era curioso porque una amiga nuestra Eliana (no dejen de visitar su tienda de ropa llamada Pulgas en la cuadra 3 de la Calle Berlín, Miraflores, por donde están los bares), que estaba por allí empezó a dar unos pasitos con la música de ESG y yo le dije: ¿tu bailarías eso?, respondió afirmativamente y dio unas muestras de cómo bailarlo. Fue paja.
Para cuando reaccionamos ya estaba Mierdra tocando, una banda compuesta por Chrstian Marlow y Oscar Reátegui (el compulsivo guitarra de los grindcore Dios Hastío). Para variar aquel pintoresco personaje que había estado bailando con Condor ahora la pegaba de cantante, los Mierdra le siguieron el juego y tocaron mientras él cantaba. El resultado no lo puedo describir tan fácilamente, pero (no sé si por las cervezas) me pareció fascinante. El señor estaba cantando boleros y temas criollos, mientras que Mierdra estaba tocando una suerte de harcorde noise bien duro. Pero el esamblaje fue perfecto. Parecían una banda ensayada. El tipo cantaba además muy bien y Oscar demostraba que es uno de los mejores guitarristas peruanos no descubiertos aún. Pasó por allí el Chapa y dijo “este tío acaba de inventar un género: el criollo no wave”. No sé que era más hilarante o ver al tipo o tomar en serio ese comentario. En fin, a esa hora y con tantas cervezas en realidad todo daba lo mismo, de hecho fácil el Chapa tenía razón.
No voy a hacerla más larga. Lo de Mierdra estuvo bueno. De hecho, cuando lograron liberarse del tipo tocaron un tema grindcore y luego siguieron con un cover de Pavement. Luego subió Norvasc, empezaron mal y terminaron bien. El último tema estuvo muy bueno. Luego siguió Callahan, que estuvo un poco accidentado (el viejo empezó a ponerse espeso) pero aún así se pudieron apreciar las melodías del chino Iván Esquivel.
Hasta que llegó Quematuradio, el proyecto que ahora ha quedado en manos de Alan Poma y Rezo Filinich. Ha cambiado mucho. Ahora suenan más dance. La guitarra ha quedado de lado y andan experimentando con vinilos y cintas. Me gustó bastante pese a lo arty que era. El viejo en ese momento estaba tan borracho que intentaba tocar la guitarra de alan pero demoró dos horas en ponerse el tirante y en mover alguno de sus brazos.
Y luego llegó Liquidarlo y para entonces ya todo empezaba a despoblarse pero la gente habia estado muy contenta. El cierre fue perfecto y creo que para todos resultó una experiencia grata. Luego de eso la noche se prolongó. 4 de la mañana, nos fuimos para otro lugar a seguir celebrando y al final regresé a mi casa como a las 2 de la tarde del día siguiente, tan cansado que creo que dormí unas 14 horas.
Tuesday, December 14, 2004
Un extraño personaje en el local
Friday, December 10, 2004
Saturday, December 04, 2004
Dancing with myself
El viernes reabrieron el Sargento Pimienta nuevamente, una de las discotecas barranquinas más concurridas. Con Juan Diego y Mauricio fuimos a ver que había por allí, a quien encontrábamos y de paso a chequear un poco el lugar, a ver como funcionaba, observar. Hacía unos días habíamos tomado la decisión de armar nosotros una fiesta, poner la música que nos gusta y divertirnos a nuestra manera. Lima no es una ciudad donde haya muchos lugares buenos para ir.
Durante la noche discutíamos todo el tiempo sobre la música pondríamos en nuestra fiesta. Apostábamos por cosas tipo The Rapture, Radio 4, !!!, Le Tigre, Peaches (buenas dosis de electro), y también cosas antiguas como Liquid Liquid, Wire, Gang of Four. También spanish pop, bandas de Elefant como Vacaciones, La casa azul y Junipermoon. Y bueno, algunos temas de Primal Scream, Bowie, Trans Am, Pixies, Sonic Youth, y claro, también algo de ochentas (con pinzas). Hasta que luego se nos acercó una amiga y nos dijo “¿pero ustedes quieren ganar dinero o sólo quieren divertirse?” Era evidente que mucha de la música que queríamos poner no era parte del gusto popular, ni siquiera de la minoría. ¿Quien iba a bailar los temas de Bowie y de My Life With The Thrill Kill Kult que Juan Diego quería poner o la lista de temas tonti pop que Mauricio había confeccionado o los temas post punk que me interesaban poner? Había otro detalle además, para hacer la fiesta teníamos que invertir algo de 250 soles. Y tampoco es que nos sobre la plata. De hecho vamos a cobrar la entrada (algo muy simbólico). Nos hicimos a un lado para conversar. A Juan Diego le entró la noica y quiso abortar el proyecto porque decía que su ideal de fiesta era irrealizable, que en realidad puede que nadie baile lo que él quería poner. Me puse a pensar que mi ideal de fiesta también era utópico. Pero al final, luego de unas cervezas, nos llegó todo altamente e igual decidimos hacer la fiesta de aquí a unas semanas y a ver qué pasa pues.
¿Eslovaquia?
Veo en el contador de visitas que han estado entrando visitantes de Eslovaquia, tendrá que ver con el post sobre Zive Kvety, como sea, aqui una foto de ellos y el link (http://www.zivekvety.sk/) para los que quieran informarse más sobre esta fascinante banda, claro si entienden algo.
Monday, November 29, 2004
Oirán tu voz
Tarde o temprano los radio blogs van a estallar. Aún son un secreto a voces de lo que significa un gran canal de difusión para la música independiente / underground de cualquier parte del planeta. Quien ya le está sacando el jugo es El hombre bombilla a través de su blog Mira el pendulo
y ha colgado varios temas de bandas como Tullycraft, Parade, Nerd Kids, los peruanos Turbopotamos, Aroah, etc. entre esos destaca nítidamente un tema hecho con su propia banda Demolición, llamado “Artes Marciales”. La grabación es casera (vamos, en un radio blog puedes hacer sonar lo que te de la gana) pero es absolutamente genial, delirante, absurda, enloquecida. Una canción de amor como ninguna. En Madrid en el año 82 hubiese sido un ídolo, definitivamente.
Wednesday, November 24, 2004
Días de Santiago: alguien te mira por atrás
Casi me pierdo Días de Santiago. Pude verla en su última función en el Centro Cultural Pucp (la única sala en Lima donde los baños tienen deodorizador con olor a frambuesa). Pensé encontrar la sala abarrotada y por ello acudí temprano, casi con una hora de anticipación. Pero, ya sentado en la butaca, conté apenas 20 personas dentro de la sala. Extraño, ya que se trataba de la última oportunidad para ver la película, además que esta era la única sala donde todavía la daban. En fin, tendrá que ver con el hecho de que 3 personas se salieran antes de que termine la proyección. Por mi parte la experiencia fue grata. Salí del cine y tenía la certeza de que Josué Méndez realmente conocía la ciudad, había vivido en ella. No pude evitar contagiarme de la paranoia que te transmitía, de pronto observaba a la gente caminar y desconfiaba de todos y a la vez tenía lástima por todos. Aunque estaba caminando en las calles de San Isidro, sabía que ni a ellos les era ajeno la podredumbre de la que estamos rodeados ni la sensación de asfixia que puede producir un periplo limeño. Tenía ganas de patear los autos, y si en ese momento veía a alguien correr iba a tirarme a los arbustos en busca de refugio. Ese trayecto de Comandante Espinar a Pardo ha sido el más desencantado y horroroso que he tenido hasta ahora.
Me había sorprendido la atmósfera opresiva de la película. Sucede que en el cine peruano Lima siempre ha aparecido como un decorado. Toda su decadencia y marginalidad ha sido sólo la escenografía para historias que eran traducciones, a veces más logradas que otras, de westerns y policiales. En cambio en Días de Santiago la ciudad cumplía un rol esencial: era el antagonista por excelencia. El cine peruano ha estado lleno de intentos fraudulentos de Robert de Niros tercermundistas y de galanes hollywoodenses de mala muerte, y así, la tipología de los personajes en el cine nacional pocas veces ha sido generada por su propio entorno y más bien han sido versiones locales de personajes tipos, sea de cine gringo o europeo (para que luego no digan que no soy consiente de la cultura cinematográfica de nuestros directores). Recuerdo un artículo que escribió Sebastián Pimentel donde sustentaba porqué el cine peruano era malo y decía, si mal no recuerdo, que las historias que suelen desarrollarse en nuestro cine poco tienen que ver con la realidad socio/cultural que vivimos. Y ahora le encuentro más sentido a esas palabras, pues en efecto, si algo me fascina de Días de Santiago es que da vida a un personaje tipo auténtico, un limeño tipo, llamado Santiago, el primero en su género.
Y eso le da a la película una verosimilitud nunca antes lograda por el cine nacional. Más de una vez he preguntado ¿cuál es el problema con las películas que se hacen aquí? y la respuesta ha sido unánime: no te la crees, sabes que están actuando, sabes que las cosas realmente no son así, te están mintiendo, dándote gato por liebre. Ni las vacas sagradas se salvan de entrar en ese saco.
En Días de Santiago veías a un personaje atrapado en su ciudad, en una Lima pobre y sucia. No es ninguna novedad, Lima es una mierda, lo sabemos, pero aquí era más que eso: era una mierda gigantesca. El director te mostraba una ciudad donde ya no hay salvación, donde todo se ha ido el diablo, donde reina el hastío, la indiferencia y la desesperación. Santiago es un personaje complejo, un tipo preso de la paranoia de ser un excombatiente, y cuyas esperanzas se frustran ante una agobiante realidad que no puede evitar, su lado animal lo traiciona, y en la jungla citadina sabe que tiene que ganar pero sólo sabe perder. La película está más allá de ser un retrato de un sector social, porque habla esencialmente del desencanto y la inseguridad. Lima es como caminar en campo minado y de eso nadie se escapa.
Días de Santiago tiene además un tratamiento interesante, el indicado para mostrar aquello que percibimos: nuestra ciudad es gris, y el director sacrifica toda la gama colorida de nuestro paisaje urbano tan representativa, para repotenciar esa visión. Los avisos multicolores, la cargada información que se mezcla entre carteles, combis, y gente caminando en el centro, queda de lado para sólo tener el esbozo de una ciudad que ya no puede más. Los planos son aberrantes muchas veces, pero no caen en el cliché videclipesco, hay también tomas largas, ejercicios notables de composición y de buen ojo para arrancarle algo de belleza a lo que parece una ciudad en escombros.
En algún momento se cuela un tema de Manganzoides mientras Santiago camina por las calles. No es menos significativo que la banda que mejor ha retratado a la Lima actual sea quien aporte el único tema rockero de la película.
Si bien Días de Santiago peca de apresurada en sus momentos finales, esa vehemencia no deja de ser también significativa: el director se convirtió en Santiago y quiso, de manera violenta, ponerle fin a las cosas, no sin dejarnos la sensación de que estas continúan, que aquí la historia aún no ha terminado.
Sunday, November 21, 2004
Dos reseñas fuera
Lo de la revista ha tomado saludable curso por fin. Incluí a último momento reseñas de dos discos de bandas peruanas que están buenísimas. En su defecto tuve que purgar algunas cosas. Así es la vida, en realidad no me agrada eso de estar sacando cosas a último minuto, me complica el trabajo pero a veces no puede evitarse. En medio de la purga eliminé algunas reseñas que hice que no me dejaban del todo satisfecho, creo que podrían ser mejores pero igual, al no haber otro lugar donde ponerlas las pego aquí en el blog. Ya daré más noticias de la revista, está demorando pero paciencia que está quedando muy bonita, los textos puestos a mano se han multiplicado.
TO ROCOCO ROT
Hotel Morgen
Domino
Nunca seguí la trayectoria de To Rococo Rot, más allá de algún ep y algún otro disco que alguna vez me pasaron. Sé que son naturales de Berlín, y lo integran los hermanos Robert y Ronald Lippok, además de su colaborador Stefan Schneider, y que tras estarse multiplicando en diversos proyectos solistas, editan este nuevo álbum llamado Hotel Morgen, un título que describe perfectamente esa atmósfera de comfort que este tiene.
Investigando en la biografía de la banda, uno descubre los vínculos que esta ha tenido con circuitos artísticos alemanes, apoyando con sonido en algunos proyectos de instalación. Tal vez condicionado por esa información, no dejo de pensar, al oír a los TRR, en las frías estructuras minimales de las galerías de arte moderno y me imagino a un público que oscila entre la vanguardia y el pop, entre lo moderno y lo kitsh, entre el arte y el style. Es como ver un clip televisivo. La música de To Rococo Rot funciona perfecta para sonorizar esos informes de inauguraciones de muestras de arte, siempre con tanto caché y aroma de catálogo y vino.
Hotel Morgen tiene ese toque estilizado y sofisticado que no daña oídos, que complace, pero a su vez es lo suficientemente arriesgado y de melodías retorcidas como para tener que hablar de él en términos más serios. La música de estos alemanes mantiene aquí ese carácter pausado aunque rítmico que los ha definido, como ellos mismos dicen, en “una música al borde de la música de baile”. Y si bien sus momentos más veloces los muestran como adictos a la pista, resultan más interesantes cuando ponen el freno y su música se torna compleja y sutil.
Leo que mucho citan a Tortoise cuando hablan de To Rococo Rot. En realidad, no sé por qué, supongo que se debe a que los alemanes son un perfecto ejemplo post rock en cuanto al planteamiento de la guitarra, pero a diferencia de los de Chicago, esta no cumple para ellos un papel preponderante.
Volviendo a lo primero. No sé exactamente si “Miss You” alude al mundo de las pasarelas o de las reinas de belleza , pero el tema calzaría perfecto en Fashion TV, si es que ya no lo han puesto.
RATATAT
Ibid
XL
Ratatat es el proyecto de un atípico dúo conformado por Mike Stroud y Evan Mast. El primero, un esmerado guitarrista (miembro además de la banda del singular Ben Kweller) y el segundo un maniático de las máquinas y la electrónica. El disco, grabado y planeado en un apartamento del musicalmente convulsionado Brooklin, apuesta por un sonido cuasi guitarrero, melancólico, que no oculta su simpatía por pericias y ejercicios estilizados y hasta virtuosos, a la par de una plataforma electrónica sencilla pero eficaz y en ciertos momentos con algunos atisbos de complejidad, que nunca llega a mayores, nunca pretende más que su propia sencillez. Hay guiños al hip hop en las bases y en algunos samplers. Sin embargo el mundo de Ratatat no está situado en las calles sino más bien en mundos oníricos y épicos.
Los Ratatat no parecen ser precisamente una banda más del montón pero por lo visto han crecido con ese montón. De hecho la portada de su disco los vincula directamente con toda esa generación que apareció con The Strokes, incluso en determinado momento del disco, irrumpe un riff de guitarra bastante fuerte, aunque sea sólo para asustarnos un instante pues desaparece sin más.
Estos guiños a tradiciones musicales alternativas neoyorquinas me hace pensar en un conocimiento del sonido nativo de NY que tiene Ratatat. Aunque este no se exprese de manera directa, uno termina con la idea de estar ante una banda que es el resultado de ese pasado y ese conocimiento asimilado (un poco eso justificaría el sampler de voz inicial en donde se alude a la memoria, y al hecho de extraer los sonidos de esa biblioteca personal, o algo así). Desde el punto de vista musical, el sonido que logran es simpático aunque nada fuera de este mundo, de hecho, puedes no escucharlos y no te has perdido de nada. Sin embargo no resultan una típica suma de influencias, ya que se respira una atmósfera que por alguna extraña razón resulta atrayente y misteriosa. No sé exactamente por qué, ni en que radica eso. Creo que están a punto de descubrir algo.
Friday, November 12, 2004
Correo perdido
No sé que demonios ha pasado, no puedo entrar a mi correo de hotmail, al parecer algún gracioso entró y me cambió la clave. El caso es que he perdido toda mi lista de contactos y lo más importante, los contactos del msm. Terrible, aunque ya lo estoy superando. De todos modos hice un nuevo correo, los que quieran encontrarme en el msm para cualquier cosa agréngenme: unautobus@hotmail.com
Monday, November 08, 2004
El blog de cualquiera
Leo el artículo publicado en La República sobre los blogs peruanos y estuve dándole vuelta a la idea de los blogs toda la tarde. Así que paso a relatar mi experiencia con ellos.
Hasta hace dos meses creía que en el Perú no existían blogs, jamás entré a un blog peruano que no sea el mío. Es decir, mi relación con los blogs se originó por la lectura de blogs extranjeros, en los que fui a dar por mi afición a la música.
En lo personal e identificado al blog como una buena alternativa del fanzine, es decir, una publicación de fans interesados en la música. Eso no quiere decir que antes no haya visitado blogs personales, pero digamos, el hecho de poner apuntes de tu vida privada públicamente no tiene para mi ninguna novedad, eso ya se ha hecho antes en Internet, en todo caso el blog solamente ha permitido que ahora sea más sencillo y que más gente lo haga.
Para mí el blog tiene de interesante ser una alternativa y pretexto para la reflexión de una manera independiente. Vuelvo a insistir no estoy en contra de los blogs personales o diarios personales públicos, me parece interesante pero no es lo que más me interesa de las posibilidades que ofrece el blog (aunque no niego que a veces me quedo horas colgado leyendo a algunas bloggers que cuentan más de una fascinante perversión).
Como fan del rock me agrada leer en internet información sobre música y visito algunos blogs muy buenos al respecto y me gusta el lenguaje que genera el blog, ya que en él no se puede redundar en información (bah, como vas a competir con todo lo que hay en el google) y más bien se apela a la síntesis, a la reflexión o al simple detalle de lo que produce en un individuo cualquiera escuchar un disco. Me agrada ese nivel de masificación de la crítica de rock a través del blog, me agrada la crítica de rock que se hace en muchos blogs, porque es fresca y espontánea, y de hecho, allí si valoro mucho cuando la afición por la música se relaciona con hechos cotidianos también o con otras experiencias que el blogger comenta. En Internet se pierde el miedo, se cruzan experiencias que provocan decir cosas sabiendo que tanta gente te puede leer y esa dimensión es la que me interesa del blog, su posibilidad como reflexión independiente (no prensa independiente, ojo) de un individuo cualquiera, más aún cuando de este puedo aprender un poco sobre el mundo en el que vive. Eso es para mí el blog, y por supuesto, anónimato, básico, aunque esto último es cada vez más difícil.